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ALERTA!!! – Represión anti-sindical
Camaradas,Hace poco informamos de la creación de un sindicato debidamente registrado en la zona franca de Caracol.Sin ambargo, al entregar el papel legal a la dirección de esta zona franca, más precisamente en la fábrica H&S Global, nos vimos categoricamente rechazados, el gerente presente, un tal Bernardin Etienne, representante de la dirección, alegando que allí no funcionaban con “…tonterías”! Luego, amenazó abiertamente a los miembros de la delegación de despido inmediato si seguían con esa “actividad” (sic) !!!El duvalierismo gana aún más terreno!Pero pasa peor! En una fábrica de Puerto-Príncipe (la Premium Apparel de Clifford APAID) uno de nuestros camaradas (miembro de la dirección de una de las secciones de SOTA allí puesta en pié) por haber organizado una protesta (con la casi totalidad de los obreros y obreras de esta fábrica, sindicalizados y no) frente al hecho de que los burgueses del textil se rehusan hasta ahora a pagar el salario mínimo de 300 gourdes efectivo desde octubre del 2012, fue dura y largamente golpeado por uno de los manager quién, según dijo, actuaba en nombre de la dirección. Luego, nuestro camarada fue literalmente botado afuera por la seguridad de la fábrica. Tanto daño le hizo el trato que tuvo que ser acompañado directamente al hospital más cercano.Es la antigua (nueva fórmula) burguesía duvalierista, quién sigue entonces ganando terreno, confortable que está en la situación infernal donde se encuentra el país y, naturalmente, particularmente los trabajadores. Todo esto también pasa delante de los ojos de las comisiones nacionales e internacionales dichas de “dialogo social” quienes, en estos días oscuros, pretenden, para su buena conciencia (y bolsillo), darle un funcionamiento “armonioso” a estas relaciones más y más antagónicas.Esta nota, sirviendo de denunciación y alerta a todos los simpatizantes de la causa de los trabajadores y de los pueblos en general, se quiere también de aliento para una determinada acción colectiva frente a esa dominación-ocupación, sobre-determinante de esta situación que nos entierra literalmente día a día. -
Festival de Cinema de Berlim apresenta filme sobre a situação do Haiti
Rui Martins,
de Berlim (Alemanha)
Cena de “Assistência Mortal”, de Raoul Peck – Foto: Berlinale/Reprodução O terremoto do dia 12 de janeiro de 2010 no Haiti e a reconstrução do país são os temas de um dos principais filmes do Festival Internacional de Cinema de Berlim (Berlinale): “Assistência Mortal”, do cineasta haitiano Raoul Peck.
Exibido na mostra Berlinale Especial, o documentário reúne depoimentos de autoridades como o ex-presidente haitiano René Preval, o ex-primeiro-ministro Jean Max Bellerive, o ex-presidente estadunidense e co-presidente da Comissão Interina de Reconstrução do Haiti, Bill Clinton, mais dirigentes de ONGs e habitantes da capital Porto Príncipe.
O objetivo do filme é o de mostrar a mobilização internacional de ajuda humanitária, assim que ocorreu o devastador terremoto, e como essa ajuda, que custou alguns bilhões de dólares, não respondeu às necessidade básicas da população. Como explica um dos ex-ministros haitianos, os países que ofereceram assistência, a fizeram sem consultar e sem a participação do governo local, enquanto as ONGs tomaram iniciativas próprias, algumas vezes absurdas.
Um exemplo apresentado no documentário é o de três ONGs que, agindo isoladamente e em trechos diversos da remoção de detritos num dos principais sistemas de canalização das águas pluviais, faziam e refaziam o mesmo trabalho. A primeira removeu todo o material que impedia o escoamento das águas e colocou ao lado. Nas primeiras chuvas tudo entrou de novo no sistema de canalização e, a seguir, foi devidamente removido por outra ONG num trecho mais abaixo. Todo o trabalho foi perdido com novas chuvas e coube a uma terceira ONG refazer a limpeza. Isso demonstra a maneira caótica dispensada pelas organizações humanitárias no Haiti.
“Não existe uma coordenação das ONGs e é impossível contatar as duas mil ONGs existentes, muitas delas religiosas, que evitam qualquer planificação com o governo”, explica uma autoridade haitiana no filme. “Um caso mais marcante foi a construção de um novo hospital perto de um já existente, sem qualquer autorização, ao invés de ser erguido alguns quilômetros mais adiante, próximo a uma população mais carente. O resultado é que enviei tratores para impedir a construção, dada a insistência dos dirigentes da ONG, sem que eu saiba o porquê de tal interesse!”, conta.
Outro absurdo relatado é o de que certas casas de emergências construídas pelas organizações humanitárias estrangeiras custaram mais caro do que se tivessem sido construídas pelos próprios haitianos. Essa discrepância entre o que se oferece e o que se precisa é acentuada logo no início do filme, quando o presidente do Haiti não entende porque os países filantrópicos enviam produtos do exterior sendo que poderiam ter sido comprados dentro do próprio Haiti.
Raoul Peck deixa também visível um interesse de certas ONGs fazerem qualquer coisa, mesmo que mais cara e nem tanto necessária, provavelmente para mostrarem serviço aos seus financiadores. Há também uma discrepância entre os totais anunciados nos planos de assistência e os dólares que realmente chegam ao Haiti.
O cineasta Raoul Peck, nascido no Haiti, mas criado no Zaire e nos Estados Unidos, vive atualmente na França. Hoje cinquentenário, Peck já fez um filme dedicado à memória de Patrice Lumunda, herói congolês cujo assassinato deu ao ditador Mobutu acesso ao poder
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Organizaciones sociales exigen el retiro de la MINUSTAH de Haití
En el marco de la Cumbre de los Pueblos, que se realiza en Santiago de Chile del 25 al 27 de enero, organizaciones y movimientos sociales hicieron un llamado a los gobiernos que participan de la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeñas -CELAC- a retirar definitivamente las tropas militares de la MINUSTAH, la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití.
Denunciaron que los objetivos que debía cumplir la misión tuvieron un rotundo fracaso y que en vez de promover la paz, lo que provocaron las tropas fueron sistemáticas violaciones a los derechos humanos de la población civil. En ese sentido, enumeraron la violación a mujeres, niños y niñas producidas y la intromisión de la enfermedad del cólera a la isla, por parte de la delegación militar nepalí. También remarcaron la total inoperancia de las tropas militares cuando se produjo el terrible terremoto que azotó Haití hace tres años atrás.
Afirmaron que justamente para ser coherentes con los principios que dieron origen a la CELAC, el espacio de articulación continental que se aleja de la hegemonía de los Estados Unidos y Canadá, no se puede seguir ocupando militarmente a este país hermano, guiado por intereses que escapan a una verdadera solidaridad entre los países y que responden, principalmente, al de las empresas multinacionales estadounidenses.
Del mismo modo afirmaron, que lo que se dio en Haití fue el principio de un laboratorio de desestabilización y quiebre del orden democrático que siguió luego con los hechos producidos en Honduras y Paraguay. Frente a esta situación, remarcaron la urgente necesidad que además de retirar las tropas militares se anule la deuda financiera reclamada a ese país y se agilicen los mecanismos para una efectiva cooperación internacional, sin ningún tipo de condicionamiento por parte de las potencias mundiales ni de las Instituciones Financieras Internacionales.
Por último, hicieron un llamado a no olvidarse del pueblo haitiano, el primer pueblo libre del continente y a redoblar las exigencias a los respectivos gobiernos de la región para que retiren la MINUSTAH de ese país hermano. Al respecto, Nora Cortiñas, de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora de Argentina e integrante de Jubileo Sur/Américas y de la primera Misión de Solidaridad con Haití, afirmó: “Lo que necesita el pueblo haitiano es la ayuda y cooperación de nuestros gobiernos, pero no con militares armados, sino con médicos, maestros, ingenieros y otros profesionales que acompañen la reconstrucción del país, pero desde un lugar de pleno respeto por la autodeterminación de ese pueblo. Hay que seguir el ejemplo de Cuba y Venezuela que se negaron a integrar una misión militar, pero que contribuyeron con sanitaristas, médicos e ingenieros agrónomos”.
Las organizaciones y movimientos sociales lanzaron una Jornada internacional de movilización por el retiro de las tropas militares para el día 1ro de junio de 2013, con el objetivo de dar visibilidad a las demandas planteadas y continuar fortaleciendo la campaña de solidaridad con el pueblo haitiano.
Más información: jubileosur@gmail.com
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Las vergonzosas cifras de la reconstrucción
Otramérica
Tres años después del terremoto que causó la muerte de cerca de 217 mil personas debido a que vivían en casas precarias, y dejó sin techo a 1 millón y medio de personas, también pobres, las cifras revelan que una vez más la comunidad internacional le ha jugado sucio a Haití.
Una evaluación realizada por el Center for Economic and Policy Research (CEPR) señala que “La inversión en construcción de viviendas ha sido pésima, la población enfrenta una crisis de alimentos, y lo peor es que los que supuestamente están en Haití para ayudar –las tropas de las Naciones Unidas- causaron la epidemia de cólera que ha matado a cerca de 8 mil personas”.
¿Rendición de cuentas?
La comunidad internacional dice haber aportado la mitad de los USD13,34 mil millones acordados para la reconstrucción de Haití. Las siguientes cifras publicadas por el CEPR evidencian la necesidad de que la comunidad internacional y sus representantes en Haití actúen con transparencia y hagan una honesta rendición de cuentas del uso de los fondos que han sido desembolsados hasta ahora.
La cantidad aportada por los donantes bilaterales y multilaterales entre 2010 y 2012: $6,43 mil millones. Cantidad recibida por el gobierno de Haití en calidad de apoyo al presupuesto nacional en el periodo 2010-2012:$302,69 millones. Cantidad de fondos recogidos por la Cruz Roja Americana para ayudar a Haití: $486 millones.
La cantidad recibida por el gobierno de Haití en calidad de apoyo al presupuesto nacional en 2009, el año anterior al terremoto: $93,60 millones. Cantidad recibida por el gobierno de Haití en calidad de apoyo al presupuesto nacional en 2011, el año siguiente al terremoto: $67,93 millones.
Fallaron en lo más obvio
El CEPR indica que sólo se han construido 6.000 casas. Cerca de 360 mil personas continúan viviendo en tiendas de campaña, en campos que desbordan de violencia contra las mujeres. Hoy, 100.178 casas deben ser demolidas y 146.004 casas deben ser reparadas para que se ajusten a las normas de seguridad. Se estima que 1 millón de personas vive en estas casas.
Ello se debe a que los profesionales extranjeros de las Naciones Unidas y otros organismos multilaterales que dirigen la “reconstrucción del país”, sólo han asignado una pequeña cantidad de los fondos recibidos -215 millones de dólares- para atender la necesidad más obvia y urgente: garantizar a las familias haitianas una vivienda segura y permanente.
Hay datos paradójicos, como que en este periodo el Gobierno de Estados Unidos ha gastado entre 85 y 100 millones de dólares en la construcción de casi un centenar de viviendas para el personal de su embajada.
La vergüenza
El CEPR señala que “el cólera es el aspecto más vergonzoso de la respuesta internacional a la emergencia humanitaria en Haití”, y agrega: “mucho antes del terremoto, existía la necesidad de dotar al país de agua potable y mejorar el saneamiento. Los Estados Unidos bloquearon los préstamos dirigidos a solucionar estos problemas con el fin de contribuir a socavar y finalmente derrocar el gobierno (de Jean Bertrand Aristide), que fue elegido democráticamente. Finalmente, los soldados que la ONU envió después de que el gobierno fue derrocado terminaron provocando un brote de cólera que se propagó rápidamente debido a la falta de agua potable y saneamiento adecuado. Sin embargo, la ONU sigue negándose a asumir la responsabilidad”. Más de 25.000 personas han firmado una petición dirigida a la ONU para que asuma su responsabilidad en la epidemia de cólera en Haití. En este link se puede apoyar la petición dirigida a la ONU.
Las cifras: Número de personas muertas por la epidemia de cólera causada por las tropas de las Naciones Unidas desde el 19 de octubre de 2010: 7,912, según el Ministerio de la Salud de Haití. Debido al subregistro, la cantidad real de casos es sin duda más elevada.
Número de casos de cólera en el mundo entre 2010 y 2011: 906.632. Número total de casos de cólera en Haití entre 2010 et 2012: 635.980 , según el Ministerio de la Salud de Haití. Debido al subregistro, la cantidad real de casos es sin duda más elevada.
Número de días transcurridos desde el comienzo de la epidemia de cólera sin que la ONU haya presentado excusas y haya actuado para atender la emergencia e indemnizar a las víctimas.: 813
Porcentaje de la población haitiana sin agua potable: 42%. Financiamiento requerido para ejecutar el plan para eliminar el cólera: USD 2,2 mil millones de dólares. Porcentaje de esos $2.2 mil millones que l’ONU se comprometió a aportar: 1%. Porcentaje de esos USD 2.2 mil millones que la ONU ha gastado en las tropas de la MINUSTAH desde el terremoto: 87%
Greed is Good o la angurria de las empresas
La crisis humanitaria de Haití ha sido un buen negocio para las empresas extranjeras. Como se sabe, los “buenos negocios humanitarios” tienen efectos fatales para las víctimas del desastre. Diversas fuentes han denunciado que la política de “ayuda alimentaria al pueblo haitiano” impulsada por el gobierno de los Estados Unidos, en realidad se enfoca en incrementar los beneficios de las empresas agroindustriales, con lo cual ha contribuido enormemente a empeorar la inseguridad alimentaria del país. El CEPR estima que en el 2012 “2,1 millones de personas viven en inseguridad alimentaria severa en Haití, frente a 800.000 que estaban en esta situación en el 2011”.
Las cifras de CEPR, calculadas a partir de datos proporcionados por el Federal Procurement Data System, identifican quiénes se han beneficiado en mayor medida en esta crisis humanitaria. Los contratos adjudicados a la USAID después del terremoto ascienden a USD 485,5 millones de dólares. El porcentaje de contratos adjudicados a compañías haitianas es de 1.2%. El porcentaje de contratos adjudicados a compañías situadas en el área de Washington DC es de 67.6%.
Una última cifra sobre las empresas que ayudan a “construir un nuevo Haití”: Número de fábricas de ropa de vestir para la exportación, establecidas en Haití que no respeta las leyes sobre el salario mínimo: 21 de 22. Número de estas fábricas que no se benefician de las tarifas preferenciales del gobierno de los Estados Unidos debido a que violan los derechos de los trabajadores: 0.
Fuente de las cifras: http://www.cepr.net/index.php/other-languages/french-op-eds/haiti-en-chiffres-trois-ans-plus-tard
Fuente: http://otramerica.com/radar/haiti-las-vergonzosas-cifras-la-reconstruccion/2777
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“Tenemos que repetir lo que hicieron los esclavos en 1804”
Mario Hernandez
RebeliónMario Hernandez (MH): Desde la ciudad de Mendoza estamos en comunicación con Henry Boisrolin del Comité Democrático Haitiano. Se conmemoró el 209 aniversario de la independencia de la República de Haití. ¿Cómo se encuentra tu país en la actualidad?
Henry Boisrolin (HB): En este 209 aniversario nos encontramos en una situación totalmente opuesta a la del 1° de enero de 1804 cuando nuestro libertador Desaliness proclamó la independencia de Haití. ¿Por qué digo esto? Porque el país se encuentra bajo ocupación por un tutelaje decretado por las Naciones Unidas, violando nuestra soberanía y el derecho a la autodeterminación del pueblo haitiano.
También nos encontramos en una situación de crisis económica profunda, de una reconstrucción profunda después del terremoto -el próximo 12 de enero se cumplirán 3 años-, que destrozó buena parte de Haití provocando, según cifras oficiales, más de 300.000 muertos.
Sin embargo, la reconstrucción se ha transformado en un perfecto negocio, tanto para ciertos haitianos, como para ciertos miembros de la comunidad internacional.
Hay un panorama de amenaza de hambruna en distintos departamentos, el desempleo sigue alto, entre el 60/70% de la población activa, hay un rechazo mayoritario, cada vez más amplio, en todo el país, contra la presencia de la misión de la ONU, llamada Misión de la Naciones Unidas para la estabilización de Haití (MINUSTAH).
También estamos en un proceso donde hay amenazas de manifestaciones mucho más numerosas en contra del hambre y la ocupación del país. Hay ineficiencia desde la sunción de Martelly hace más de un año a través de elecciones convocadas por la comunidad internacional totalmente antidemocráticas, demostrando irresponsabilidad y sometimiento a los designios de los grandes centros del poder mundial.
Esa es actualmente la situación de Haití. Aprovecho la oportunidad para pedir solidaridad a los pueblos y organizaciones populares latinoamericanas para apoyar la lucha del pueblo haitiano exigiendo a sus gobiernos que han enviado tropas a Haití para que sean retiradas. Uruguay acaba de prorrogar la estadía por un año y Argentina también. Nosotros creemos que se trata de un genocidio, además de la violación de nuestra soberanía.
MH: ¿Cómo viviste la presencia del vicepresidente argentino en tu país?
HB: Me enteré el 31 de diciembre a través del llamado de un compañero que Amado Boudou se había trasladado a Haití para pasar el fin de año con las tropas argentinas. Acá hay una sola lectura, se trata de una reafirmación de la política de intromisión acompañando el sometimiento y la ocupación del país. Significa que estamos muy lejos de pensar que haya una reflexión de parte del poder ejecutivo argentino acerca de la posibilidad de retirar esas tropas a sabiendas claramente que en 8 años no han aportado soluciones concretas a los problemas y no podrían hacerlo porque cualquier problema social, económico o político que se presenta en un país determinado tiene que ser solucionado exclusivamente por su propio pueblo. El pueblo haitiano, como cualquier otro, tiene que ser protagonista de su propia historia y destino. Mal podría gente armada ir a un país a resolver este tipo de problemas.
El segundo tema es un problema de conciencia mucho más grande porque las Naciones Unidas han reconocido que durante los 8 años hubo miembros de la MINUSTAH que violaron a niñas haitianas de 12 años, el caso de los militares uruguayos es un ejemplo, la represión en los barrios populares también. Han demostrado que su rol es mantener el status quo, el rol de Haití en la división internacional del trabajo producto de lo que llaman “estado fallido”. Mantener el esquema de dominación del pueblo haitiano para que unos pocos acaparen la riqueza producida por muchos, transformando a Haití en una especie de plataforma donde algunas empresas norteamericanas y de otras naciones encuentren la mano de obra más barata que pueda existir a nivel mundial o por lo menos regional.
Este es el rol de Haití: productor de mano de obra súper barata.
Una forma de humillar al pueblo haitiano
MH: ¿Cuál es el significado político de la renovación del pasaporte diplomático al ex dictador Duvalier?
HB: Es una prueba más que estamos en presencia de un régimen neo-duvalierista, que en el fondo nunca desapareció. La impunidad erigida en política de Estado, incluso mañana tendrá que presentarse ante el Procurador General de la Nación el ex presidente Aristide bajo denuncias presentadas por distintos particulares, en cambio, Duvalier, que fue acusado por gente de carne y hueso todavía viva, que ha presentado demandas concretas por crímenes de sangre, de lesa humanidad, por robos, etc., ha recibido su pasaporte diplomático.
¿Qué significa? Que está libre de culpa y cargo, que puede circular y hasta presentarse, quizás, a un cargo electivo. No tiene más restricciones. Es la consagración de la impunidad y eso pasa justamente cuando el país en lugar de afianzar lo que ellos llaman la democracia, su soberanía, entra más en sometimiento. Es una forma más de humillar al pueblo haitiano demostrando en los hechos que la lucha de 1985/6 con movilizaciones importantes y masivas para echar al dictador fracasó porque Duvalier está de vuelta.
A pesar de esto nosotros tenemos confianza plena en la capacidad de resistencia del pueblo haitiano. Tenemos una reserva importantísima y una historia que es nuestra brújula. Hoy tenemos que repetir, en las condiciones actuales, lo que hicieron los esclavos de 1791 a 1804, luchar para tratar de instalar en el país un régimen de libertad plena, término utilizado por el general Desaliness durante el proceso revolucionario y, sobre todo, luego de la proclamación de la independencia de Haití. El norte debe ser la desocupación del país y retomar el camino de 1804, de ahí la importancia de rescatar este 209 aniversario que no solo es importante para el pueblo haitiano sino para todos los hombres de la tierra amantes de la paz. Hay que recordar que aquella ocasión fue la única y primera vez que los esclavos pudieron vencer y donde la libertad fue establecida de manera plena, no libertad, igualdad y fraternidad para algunos hombres tal como fue proclamado por la Revolución Francesa de 1789, sino para todos los hombres independientemente de su color, genotipo, etc. También debemos recordar el rol jugado por Haití en la independencia latinoamericana, la ayuda dada a Miranda y Bolívar. Aprovecho para enviar un gran saludo al Presidente Chávez y por su recuperación y para que el pueblo venezolano sepa encontrar el camino para enfrentar todo tipo de desestabilización que la oposición y sus mentores externos, principalmente el imperialismo norteamericano, van a tratar de desarrollar en Venezuela. En ese sentido hago un llamamiento a todos los hombres que quieren paz, libertad, democracia y menos exclusión para dar todo nuestro apoyo al comandante Chávez y al pueblo de Venezuela.
MH: Te agradezco esta comunicación con algunas dificultades pero me parecía importante no dejar pasar esta fecha que conmemora el 209 aniversario de la independencia de Haití.
HB: El mensaje sería retomar el camino del general Desaliness al proclamar la independencia el 1° de enero de 1804 que repito no fue una fecha importante solo para los haitianos sino para los hombres en todas partes del mundo. Es fundamental tener esto en cuenta porque fue el mensaje que lanzó Desaliness y nosotros tenemos el deber de retomarlo, recrearlo y recuperar nuestra soberanía.
Muchísimas gracias a vos y tus oyentes. Ojalá pueda recuperarse el comandante Chávez y podamos terminar con la explotación del hombre por el hombre.
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Haití, tres años después del terremoto, repite los problemas
XINHUA / Argenpress
En los alrededores del destruido Palacio Nacional de Haití, en el centro de Puerto Príncipe, la vida ahora sigue su curso como antes del terremoto que hace tres años dejó pérdidas irreparables y muerte.
Algunas personas caminan sin prisa por Champ de Mars, la principal plaza pública de la ciudad, mientras otras toman un descanso en el mismo lugar donde hace apenas unos meses, alrededor de 60.000 damnificados vivían apiñados en carpas de campaña.
En otros puntos de la capital algunos campamentos quedan como testimonio de la peor tragedia en Haití en los últimos dos siglos y medio, igual que ya sólo el 20 por ciento de los escombros que dejó la tragedia junto al dolor irreparable de las personas que perdieron a sus familiares.
En Champ de Mars, tres años después del poderoso sismo que asoló Puerto Príncipe y otras localidades del sur y suroeste de Haití, las quejas de la gente son -salvando las grandes y graves distancias- básicamente las mismas que antes del 12 de enero del 2010.
“Hace falta trabajo y comida”, dice André Celestine, un joven desempleado que se ve en la necesidad de vender baratijas para ganarse el sustento entre otros miles de haitianos que conforman el 70 por ciento de la población que no tiene un empleo.
Celestine también reclama lo poco que según su opinión hace el gobierno por la población, mientras éste destaca el esfuerzo realizado en el último año y medio para mejorar la condición de vida de más de 10 millones de habitantes.
El 12 de enero del 2010, un día como hoy, 47 segundos bastaron para que un terremoto de 7,3 grados destruyera Puerto Príncipe y otras localidades del sur y suroeste de Haití, provocando la muerte de 222.570 personas (300.000 según organismos internacionales) y daños materiales por 7.900 millones de dólares.
Además, el peor sismo registrado en Haití en dos siglos y medio, dejó un millón 300.000 personas sin hogar y hundió una economía que había mostrado signos de recuperación en el 2009.
“La reconstrucción del país fue mal gestionada”, dijo a Xinhua el economista Camille Chalmers, quien contrasta la “enorme solidaridad del mundo” ante el desastre, frente a la forma en que algunos países y el propio Estado haitiano usaron los recursos destinados a ayudar al país, fuera de que el 53 por ciento de los fondos prometidos (11.000 millones de dólares) no han sido desembolsados.
Chalmers asegura que Estados Unidos utilizó parte del dinero para pagar a sus tropas desplegadas en el país y el gobierno una cantidad para construir “un parque industrial y hoteles de lujo”, mientras que otra gran parte fue consumida por la misma burocracia.
El experto agregó que dos tercios de las escuelas no han sido reconstruidas todavía y que 49 edificios universitarios siguen igual que cuando el terremoto; que se gastaron 1.000 millones de dólares en viviendas provisionales (95 por ciento de los fondos destinados a esa área) y sólo entre 200.000 y 300.000 en la construcción de residencias estables, cuando el déficit habitacional, incluso antes de la tragedia, era de un millón de viviendas.
“El resultado es que la reconstrucción no se está dando”, dijo Chalmers.
Pero el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) tiene otro punto de vista.
Chirine El-Labbane, especialista en comunicación del PNUD, comentó a Xinhua que la magnitud de la tragedia aumentó las dificultades que ya existían en Haití antes del terremoto, y que pese a ese factor el país ha podido avanzar en los últimos tres años.
El-Labbane mencionó logros concretos el año pasado como la recolección del 80 por ciento de los 10 millones de toneladas de escombros y el reciclaje de un millón de metros cúbicos de estos, la creación de 400.000 empleos temporales con el objetivo inmediato de relanzar la economía, y el apoyo financiero de 500 dólares entregado a más de 1.000 familias para que puedan reparar sus viviendas.
La representante destacó avances en otras áreas como el medio ambiente, la reducción de riesgos por desastres, la lucha contra el VIH/sida y la tuberculosis, así como la gobernabilidad, y particularmente el apoyo al componente femenino de la población el año pasado.
“Hay resultados y son visibles”, dijo El-Labbane.
A los días que siguieron a la catástrofe unas 690.000 personas (un millón según algunos organismos internacionales) dejaron Puerto Príncipe y se instalaron en otras ciudades, mientras que entre 30.000 y 40.000 viajaron a Estados Unidos y Canadá (y hasta 50.000 a Sudamérica) en busca de un mejor destino.
De los que se quedaron en el país, la mayoría ha vuelto a la capital, y es la que reclama la atención del gobierno.
El presidente haitiano Michel Martelly reiteró la víspera del tercer aniversario del terremoto su compromiso con la reconstrucción del país, y recordó a la comunidad internacional que puede estar segura de que su gobierno se esfuerzo para evitar que la tragedia se repita.
“Es esencial que todas las víctimas del terremoto puedan retomar su vida normal con todos sus derechos y su dignidad. Aproximadamente el 54 por ciento de la población de Haití se enfrenta a la pobreza extrema, es decir, personas que viven con menos de 1,25 dólares al día, pero este gobierno tiene la determinación de luchar contra la exclusión social”, dijo el mandatario.
La actual administración ha destacado en los últimos meses una serie de obras conseguidas en año y medio, entre ellas la construcción de 400 viviendas para damnificados y otras 3.000 en proceso, y de seis edificios públicos, incluyendo el del Parlamento y algunos ministerios, además de la rehabilitación de 200 escuelas y del principal aeropuerto haitiano y proyectos en el sector turístico.
Las autoridades también esgrimen como avances el lanzamiento de un programa contra la pobreza extrema con un fondo inicial de 13 millones de dólares, la educación gratuita para casi dos millones de escolares y la inauguración de su primera planta de tratamiento de aguas servidas, signo del desarrollo del que hasta hace poco carecía Haití.
Además, el gobierno resalta el hecho de que el país haya podido reducir a 360.000 el número de personas que viven en campamentos para damnificados,y que haya dado pasos firmes para cambiar la fisonomía de su destruida capital de más de tres millones de habitantes.
“La gente quiere comida, trabajo, atención médica y es precisamente lo que queremos para ellos”, dijo a Xinhua el presidente Martelly, en un encuentro con medios internacionales el viernes.
“Estamos progresando pero no se puede hace todo de la noche a la mañana”, agregó.
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Los esclavos de la “sacarocracia” en Haití – Los amigos de los Borbones tienen esclavos
Los amigos de los Borbones tienen esclavos
José Manuel Martín Medem
Crónica PopularLos Vicini (italianos) y los Fanjul (españoles) imponen la esclavitud a los macheteros haitianos para enriquecerse con el negocio del azúcar en la República Dominicana. En torno al día mundial de los derechos humanos, no podemos olvidarnos del capitalismo salvaje ni de los amigos de los depredadores. Esta es una historia de despojo y esclavitud contemporáneas.
Ignorancia, estupidez o cultura de la impunidad. “Somos amigos íntimos”, le reconoce la reina Sofía a Christopher Hartley cuando el misionero español le enseña las fotos de la esclavitud en las plantaciones dominicanas de los Fanjul. Y añade: “Nos quedamos en su casa cuando vamos a Miami”. Esclavos en el paraíso es el libro de Jesús García, publicado en España en noviembre, que cuenta la tremenda experiencia de Hartley al descubrir la explotación de los cortadores de caña haitianos en las haciendas de los Fanjul y de los Vicini, dos de las familias más poderosas de la República Dominicana.
El sacerdote lo denunció durante una visita del presidente [de Dominicana] Leonel Fernández a las propiedades de los Vicini: “Está usted en la antesala del infierno. Tan inmensos como estos cañaverales son las miserias, los sufrimientos y el abandono de las gentes que deambulan cada día rebuscando un miserable pedazo de pan. ¿Por qué nos han abandonado en manos del capitalismo más salvaje y cruel?”.
Los esclavos sostienen el lujo del paraíso
“Los que me conocen -dice Hartley- saben que soy más carca que el Concilio de Trento”. Pero cuando llegó a la República Dominicana en 1997 se encontró con miles de haitianos, acarreados ilegalmente desde su país, obligados a cortar caña durante doce horas diarias, a cuarenta grados, por dos euros, sin contrato ni jubilación, sin atención sanitaria y hacinados en miserables poblaciones donde no hay ni agua ni electricidad ni escuelas.
Niños de nueve años recogen la caña cortada por sus hermanos adolescentes. Niñas secuestradas son utilizadas para la prostitución infantil.
Esta esclavitud del siglo XXI es el origen de las fortunas de los Fanjul y de lo Vicini que nunca habían sido cuestionados hasta que reventó la indignación del sacerdote español. Sus denuncias amenazan a la sacarocracia en lo que más les duele: la explotación laboral y el trabajo de los menores violan las condiciones de los acuerdos comerciales para la exportación del azúcar a Estados Unidos y a la Unión Europea. Los Vicini perdieron en los tribunales de Estados Unidos una demanda por difamación contra el documental “El precio del azúcar”, elaborado por Bill Haney con el testimonio de Christopher Hartley.
Muy cerca de la esclavitud de las plantaciones, los Fanjul alojan a los presidentes de Estados Unidos, a los reyes de España y al millonario mexicano Carlos Slim, el gran amigo de Felipe González, en su exclusiva reserva para privilegiados Casa de Campo, donde el alquiler de una residencia cuesta mil euros por día. Los esclavos sostienen el lujo del paraíso.
Expulsado bajo amenaza de muerte
La repercusión internacional de las denuncias de Hartley provocó una agresiva reacción de los amos de la industria del dulce. El misionero comenzó a recibir amenazas de muerte: “Cualquier día encontrarán tu cuerpo en uno de esos caminos de barro que recorres”. Y tuvo que irse en el 2006. Lo ha contado el dominicano Carlos Agramonte, en su novela “El sacerdote inglés”, editada por el propio autor y retirada de las librerías como consecuencia de la presión de los poderosos Vicini. También fue amenazado y un militar amigo le recomendó que se fuera porque su vida estaba en peligro.
Los Vicini son de origen italiano y los Fanjul son los descendientes de dos familias españolas que emigraron a Cuba y se enriquecieron con el negocio del azúcar, aplicando los mismos procedimientos que ahora imponen en la República Dominicana. Huyeron a Miami cuando Fidel Castro entró en La Habana y en Estados Unidos reconstruyeron su imperio. Esclavizaron a macheteros procedentes de Jamaica hasta que fueron denunciados por Marie Brenner en Vanity Fair y trasladaron una parte de sus negocios a la República Dominicana. Muy amigos de los Clinton, los Fanjul conservan sus privilegios en Estados Unidos, dónde reciben millonarias subvenciones y consiguieron sepultar la película “Sugarland” con la que Jodie Foster y Robert de Niro adaptaron al cine el reportaje de Vanity Fair.
El historiador dominicano Esteban Rosario explica en su libro El Grupo Vicini, el verdadero poder que la familia controla los sectores más importantes de la economía nacional y que formaron parte de la conspiración contra el presidente Juan Bosch que en 1963 prohibió el latifundio y les obligó a pagar impuestos. El conflicto concluyó con la invasión estadounidense.
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El más empobrecido del continente
Francesca Emanuele
Diario 16Haití, el país más pobre del continente americano, el primero en abolir la esclavitud, el primero en independizarse gracias a una revolución de esclavos, y también el primero del hemisferio en aceptar una deuda con Francia a raíz de su independencia, una millonaria deuda que no terminaría de pagar hasta 1938.
Haití fue invadido por Estados Unidos desde 1915 hasta 1934; sometido desde 1957 a una dictadura de casi 3 décadas por la familia Duvalier. Haití fue saqueado por enésima vez, su sector agrícola destruido, invadido por importaciones de productos baratos, acogido al “libre comercio”. Haití era productor de arroz, ahora es el mayor importador de arroz del mundo per cápita. Casi la totalidad viene de EE.UU.
Desde 1987, Haití ha sufrido 2 golpes de Estado apoyados y orquestados por Estados Unidos, ambos con el fin de deponer al primer presidente elegido democráticamente de tierras haitianas. El último fue en 2004, cuando Francia y Canadá se aliaron con los gringos para enviar al presidente Aristide a la República Centroafricana. Desde entonces, Haití ha sido ocupado por las fuerzas de las Naciones Unidas, la llamada Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití (MINUSTAH).
En 2010, después de que el terremoto del 12 de enero se llevara 200 mil vidas y destruyera el 80% de Puerto Príncipe, las tropas de la MINUSTAH se reproducían por las destrozadas calles. En octubre de ese mismo año, tropas de las Naciones Unidas procedentes de Nepal aterrizaban el cólera –a través de sus excrementos– en un arroyo en la ciudad de Mirebalais, a 60 kilómetros de la capital.
Diversas investigaciones médicas han identificado a milicias de la MINUSTAH como la fuente del patógeno. Por más de un siglo el cólera había sido desconocido en Haití. Factores climáticos, de higiene, el desastre acaecido con el terremoto, junto con que este país tiene los peores servicios de saneamiento del hemisferio generaron un caldo de cultivo propicio para que esta enfermedad se convirtiera en una pandemia y matara, hasta el día de hoy, a 7.600 personas y afectara a más de medio millón de haitianos. La Organización Mundial de la Salud afirmó que los casos de cólera en Haití en 2011 fueron más que los del total del resto del mundo ese mismo año.
La ONU no ha aceptado su culpa, a pesar de las fehacientes pruebas que existen de ello, a pesar de los numerosos estudios que lo certifican (uno de ellos hecho por el Centro de Prevención y Control de Enfermedades de EE.UU.) y de los importantes especialistas que lo avalan (muchos de ellos de la OMS). En 2011 un grupo de abogados y activistas presentaron una denuncia ante la sede de las Naciones Unidas representando a 7 mil demandantes. Reclaman indemnizaciones para las familias de las víctimas, piden a las Naciones Unidas invertir al menos 750 millones de dólares en infraestructuras de agua potable y alcantarillado. Exigen justicia en los numerosos casos de violación, asesinato y pederastia que incriminan a la MINUSTAH, la misma que continúa ocupando Haití, un país que no está en guerra pero vive invadido ilegítimamente por militares.
Anualmente, el mantenimiento de la MINUSTAH en Haití cuesta 800 millones de dólares. En lugar de invertir dinero en esas tropas que aterrorizan al país y embargan la soberanía del pueblo, las Naciones Unidas podría reconstruir totalmente el alcantarillado del país con ese mismo monto, tal como algunos cálculos señalan. Con esa misma cantidad también se podrían construir 61 mil casas al año para los miles de desplazados. Se podrían reubicar a esas 390 mil personas que aún viven en campamentos desde el terremoto; se podrían elaborar políticas de infancia para que esos 24 mil niños que viven en orfanatos teniendo padres, puedan aspirar a una vida digna.
Haití, además de haber sido abandonado, yace ocupado. La ocupación no solo ha traído miedo, sino que ha firmado miles de sentencias de muerte, sentencias causadas por el cólera, enfermedad antes desconocida en la isla. Es curioso que la ONU, el organismo al que algunos se refieren al hablar de Derechos Humanos, sea el responsable de este crimen contra la población haitiana. Sería de justicia que las Naciones Unidas y sus países integrantes se hicieran cargo de que Haití tuviese servicios de saneamiento y agua potable, y no más ejército.
Sería de justicia que los haitianos puedan acceder a un sistema de alcantarillado y agua potable ya, no a lo largo de 10 años, tal como aparece en la petición que el gobierno Haitiano, las Naciones Unidas y otras organizaciones emitieron la semana pasada.
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“Haití y América latina: un encuentro urgente y necesario”
Alainet
Encuentro de economistas y dirigentes sociales latinoamericanos denuncia la situación haitiana y requiere el retiro de las tropas de Naciones Unidas
El 8° Coloquio Internacional anual de la Sociedad Latinoamericana de Economía Política (SEPLA), organizado conjuntamente con la PAPDA [1], la AHE [2], la UEH [3] y el CLACSO [4] fue llevado a cabo del 11 al 14 de noviembre de 2012 en la ciudad Puerto Príncipe bajo el lema “Haití y América latina: un encuentro urgente y necesario”.
El evento centró la atención en el largo silencio y cuarentena que ha venido sufriendo históricamente y sufre hoy el pueblo haitiano desde su gesta en el siglo XIX en contra de la esclavitud, a los momentos de separación, de divorcio, de malentendidos en el siglo XX y a la tragedia de la vergonzosa y dolorosa ocupación del suelo haitiano en la actualidad, ya en pleno siglo XXI, por fuerzas militares extranjeras bajo el paraguas de Naciones Unidas, la denominada MINUSTAH, con la presencia central de tropas de América Latina.A lo largo de tres días una centena de economistas y representantes de movimientos populares de Argentina, Brasil, España, Haití, Perú y Uruguay debatieron los elementos clave de coyuntura mundial y regional, denunciando nuevas ofensivas del capital contra del trabajo, la privatización y reprimarización de las economías dependientes y el gigantesco apoyo a libro cerrado a entidades financieras y grupos de poder que son parte responsable de la crisis internacional.
El IX Coloquio Internacional anual de la SEPLA hizo un repaso de la tendencia creciente de resistencia popular, la construcción de nuevos sujetos históricos nutridos por el ciclo de las movilizaciones sociales y el soplo poderoso de las experiencias alternativas y de los combates por la soberanía alimenticia y energética, la defensa de la agricultura familiar, la reforma agraria, la consolidación de las conquistas feministas, las cooperativas socialistas, las experiencias comunitarias y autogestionadas, las empresas recuperadas por los trabajadores.
En un documento final, denominado “Declaración de Haití”, se hace referencia a aspectos centrales de la situación haitiana como ser: “la aplicación de planes de ajuste estructural para la economía haitiana desde la década del 80 hasta hoy, destruyeron una gran parte del potencial productivo de su economía campesina, reforzaron la dependencia del sistema político llevándolo hasta una tutela de facto, pusieron en marcha un capitalismo raquítico dotado de un fuerte potencial destructivo e imponiendo una violencia permanente sobre las clases populares, sobreexplotadas, excluidas y marginalizadas”. Asimismo, se denuncia que “las transferencias masivas de ingresos hacia las clases dominantes explican la situación de pauperización afectando casi el 80% de la población. El terrible terremoto del 12 de enero del 2010 ha empeorado la crisis estructural destruyendo 120 % del PIB y ofreció un espacio favorable a nuevas ofensivas del capital transnacional acelerando la corrupción y las tendencias a una gangsterización de la economía gangrenada por el trafico de drogas y los mecanismos del lavado de dinero en un contexto dominado por la profundización de las reformas neoliberales que tratan de esconderse detrás de una masiva propaganda articulada alrededor del eslogan ‘Haití es abierta a los negocios’.”
El manifiesto pone de relieve “el tratamiento inhumano dado a la epidemia de cólera introducida en Haití, según todos los informes de expertos, por las tropas de ONU, quienes, gastando más de 600 millones de dólares anualmente, no movilizaron fondos significativos para salvar más vidas y erradicar la epidemia” y saludó la memoria de las 7626 personas muertas desde octubre de 2011 por esta epidemia y las 607.000 personas afectadas por una enfermedad que no existía en este país. Expresó su pleno apoyo a las reivindicaciones presentadas por numerosos sectores de Haití exigiendo “justicia y reparaciones para las familias de las víctimas y una inversión inmediata del sistema de Naciones Unidas permitiendo asegurar un acceso adecuado al agua potable y a los servicios de saneamiento para el conjunto de la población haitiana”.
El pronunciamiento refiere explícitamente “la denuncia, el rechazo y la condena a la la ocupación por las tropas de la MINUSTAH” y pide a los pueblos y a los gobiernos latinoamericanos cambiar radicalmente sus políticas hacia Haití retirando sus tropas incluidas en las fuerzas de las Naciones Unidas e instaurando de forma urgente una nueva política con Haití que “priorice la cooperación económica, social, cultural, tecnológica y científica en una lógica de integración alternativa y complementaria” Por su parte, como ejemplo alternativo de respuestas activas y solidarias, pondera “la tenacidad de los movimientos y redes como Jubileo Sur América, Jubileo Sur Brasil, Conlutas, el MST de Brazil y Via Campesina y tantos otros que siempre mantuvieron la cuestión de la lucha contra la MINUSTAH en sus prioridades y lograron construir formas activas y fructíferas de solidaridad con el pueblo haitiano”.
La “Declaración de Haití” expresa la plena solidaridad con el pueblo haitiano en su bregar por “reconquistar la soberanía total y absoluta sobre su territorio, la búsqueda de la independencia económica y política de todo poder extranjero y el compromiso para desarrollar nuevos enlaces con los movimientos sociales”.
Para mayor información y el envío de adhesiones a la “Declaración de Haití” por parte de organizaciones y personas comunicarse con:
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El Vaticano, la pobreza y Haití
Vicenç Navarro
A la vez que Benedicto XVI alentaba en Madrid a los jóvenes en la Jornada Mundial de la Juventud a que se dedicaran a servir a los pobres, siguiendo supuestamente las enseñanzas de la Iglesia católica, se publicó en una revista de Haití (el país con un porcentaje mayor de su población viviendo en situación de pobreza), llamada Haïti Liberté, unos datos hasta entonces confidenciales, dados a conocer por Wikileaks, sobre la activa intervención del Vaticano en aquel país para impedir el desarrollo de políticas encaminadas a erradicar la pobreza, lideradas por el expresidente Jean-Bertrand Aristide, que deseaba volver desde su exilio para continuar desarrollándolas.
En realidad, lo ocurrido en Haití es muy representativo de lo que ha ocurrido en países mal llamados “pobres”. Haití no es un país pobre. En realidad, es rico, siendo su tierra enormemente fértil. Durante muchos años fue uno de los mayores productores del mundo de café y azúcar. A pesar de ello, la gran mayoría de la población es muy pobre. Y la causa de ello es la enorme concentración de las tierras y del crédito en manos de una oligarquía que ha regido el país desde hace muchos años.
Conjuntamente con las familias que constituían la oligarquía, ha existido un entramado internacional –dirigido por EEUU, Francia y también por el Vaticano– que ha mantenido a aquel país en la pobreza. Una de ellas fue la familia Duvalier, a la que la Madre Teresa –que será beatificada pronto– definió, por cierto, como “el gran amigo de los pobres” (por haber donado dinero a un programa caritativo dirigido por tal figura católica en Haití). Tal familia, enormemente corrupta y cruel, asesinó a más de 60.000 opositores. Una rebelión popular forzó su caída y huida del país. Así fue como surgió el Gobierno Aristide, que inició las únicas reformas progresistas que aquel país ha conocido, que incluyeron una reforma agraria, la reforestación de las tierras, la sindicalización del sector textil y el aumento de los salarios. Tales reformas afectaron inevitablemente los intereses de tal oligarquía (incluyendo los de la Iglesia católica, que había sido uno de sus pilares ideológicos), lo que creó grandes resistencias, que culminaron con un golpe militar, apoyado, de nuevo, por EEUU y Francia, y también por el Vaticano. Más de 3.000 personas murieron en aquel golpe, muchos de ellos militantes del partido político del presidente Aristide. Se inició también entonces una campaña internacional mediática para desprestigiar a Aristide, acusándole de traficar con drogas (sin que nunca se aportaran datos que apoyaran tales acusaciones).
Las fuerzas militares de EEUU desplazaron físicamente al presidente Aristide a Sudáfrica, donde permaneció exiliado, y desde donde intentó en múltiples ocasiones poder volver a su país, lo cual no fue posible debido a la oposición activa del Gobierno estadounidense, del Gobierno francés y también del Vaticano. El diario Haïti Liberté ha publicado las comunicaciones, hasta ahora secretas, entre oficiales de la diplomacia estadounidense, francesa y del Vaticano que muestran la campaña internacional orquestada por tales estados a fin de desacreditar a Aristide e impedir su vuelta a Haití. El intento queda claramente indicado en una escucha secreta a la embajadora de EEUU en Haití, Janet Sanderson, en la que explícitamente indica que: “Es importante impedir el resurgimiento populista y antieconomía de mercado que se originaría con la vuelta de Aristide”.
Desafortunadamente, las tropas de Naciones Unidas están contribuyendo a esta labor. Escuchas hechas públicas ahora muestran también cómo el oficial guatemalteco, representante de las Naciones Unidas en Haití, trabajó estrechamente con el Gobierno de EEUU con el objetivo de evitar la vuelta de Aristide e imposibilitar el resurgir del movimiento Lavalle pro Aristide, que continuó prohibido en Haití, no permitiéndosele que participara en las elecciones fraudulentas que se han estado realizando en aquel país. El anterior secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, presionó al Gobierno de Thabo Mbeki de Suráfrica para que retuviera a Aristide y no le permitiera volver a Haití, ya que supuestamente originaría lo que el Vaticano, en otra escucha, definió como una “catástrofe”. El subsecretario de la diplomacia vaticana, monseñor Ettore Balestrero, en una comunicación con el arzobispo de Haití, Bernardito Auza, subrayó lo catastrófico que sería para Haití la vuelta de Aristide. Bernardito Auza insistió en la necesidad de que el Vaticano se pusiera en contacto con las autoridades eclesiásticas católicas en Sudáfrica para que presionaran a fin de que Aristide no volviera a Haití. El Vaticano actuó con plena coordinación con el Departamento de Estado de EEUU.
El problema de esta movilización internacional es que la población de Haití tiene memoria. Según los datos del propio embajador de EEUU, Aristide continuaba siendo (en 2005) “la única figura en Haití que tenía un apoyo favorable por encima del 50% de la población”. De ahí la constante oposición a que Duvalier volviera a Haití.
Mientras, las medidas a favor de expandir la “economía de mercado”, que tales autoridades han favorecido para Haití, con la eliminación de medidas proteccionistas, han significado la invasión en el mercado de productos alimenticios procedentes de EEUU, destruyendo la economía nativa de Haití. Políticamente, las últimas elecciones fraudulentas (en las que participó sólo el 24% del electorado) mostraron que el sistema político carecía de legitimidad. El permiso del Gobierno de Haití al dictador Duvalier de volver a Haití creó una movilización nacional e internacional de oposición tal que el Gobierno la intentó paliar permitiendo la vuelta de Aristide, aunque el establishment de Haití (incluyendo la Iglesia católica) obstaculiza el desarrollo auténticamente democrático que permitiría a Aristide y a su partido volver al poder.